En Las Rozas y en todo el noroeste de Madrid, septiembre es el mes en el que los setos piden atención. Han pasado un verano largo, con riegos justos y mucha insolación, y les queda por delante un otoño corto antes de que el frío los pare del todo. El corte que se da ahora es el que va a mantener la forma del seto hasta la primavera, y también el último que el arbusto puede cicatrizar con cierta holgura.
Trabajamos setos en parcelas de Las Rozas, Majadahonda, Pozuelo, Torrelodones y Galapagar, y cada año vemos lo mismo: quien corta en septiembre llega a marzo con un seto cerrado y verde, y quien lo deja para noviembre suele encontrarse con huecos que ya no se rellenan.
Por qué el corte de septiembre manda sobre el resto del año
Un seto de jardín crece a dos tiempos. Tiene un empujón fuerte en primavera, entre abril y junio, y un segundo brote más discreto a finales de verano, cuando bajan las temperaturas nocturnas y el arbusto recupera algo de humedad. Ese segundo brote es el que da el aspecto despeinado que se ve ahora en tantas parcelas del noroeste.
Cortar en septiembre tiene una ventaja concreta: la planta todavía está en actividad y puede cerrar las heridas antes de que entren las primeras heladas serias, que en esta zona de la sierra aparecen a partir de noviembre. Si el corte se retrasa a pleno invierno, los extremos cortados quedan expuestos y en muchas especies se secan unos centímetros hacia dentro. Ese secado es el que abre los claros que luego cuesta tanto recuperar.
Hay un segundo motivo, menos técnico y más práctico. En septiembre el seto ya ha dejado de crecer con fuerza, así que el corte aguanta. Un recorte de junio se deshace en seis semanas. Uno de septiembre se mantiene limpio hasta bien entrada la primavera.
Arizónicas y cipreses: la madera vieja no rebrota
La arizónica (Cupressus arizonica) es el seto más común en las urbanizaciones del noroeste de Madrid, y también el que más se estropea. Aguanta el calor, crece rápido y cierra bien, pero tiene una limitación que conviene entender antes de coger la máquina: no rebrota de madera vieja.
En un laurel o en un aligustre puedes cortar a fondo, incluso rebajar el seto hasta el tronco, y en dos temporadas vuelve a vestirse. En una arizónica, si cortas más allá de la zona verde y entras en la rama leñosa, ese hueco se queda marrón para siempre. No hay riego, ni abono, ni tiempo que lo arregle. La única salida es tapar con plantas nuevas o sustituir el tramo entero.
Lo mismo vale para el ciprés común, la tuya y el enebro. Por eso el mantenimiento de una arizónica es un trabajo de constancia más que de fuerza: cortes ligeros, una o dos veces al año, siempre sobre brote del año. Cuando un cliente nos llama porque su seto de arizónicas ha crecido dos metros por encima de lo que quiere, la conversación honesta es explicarle que bajarlo de golpe va a dejarle una pared marrón, y que las opciones pasan por hacerlo por fases o por replantear ese tramo.
Qué hacer con cada tipo de seto antes del invierno
No todos los setos que se ven por aquí responden igual al corte de otoño.
- Arizónica, ciprés, tuya. Recorte suave, solo sobre la parte verde. Es la última pasada del año. Si el seto ha perdido forma, se recupera en varias temporadas, nunca de una vez.
- Laurel. Admite corte fuerte y rebrota sin problema. Conviene hacerlo con tijera y no con cortasetos de cuchilla, porque la hoja es grande y la máquina la parte por la mitad, dejando medias hojas que se ponen marrones.
- Aligustre y fotinia. Los más agradecidos. Toleran el corte de septiembre y todavía dan un brote de cierre en octubre que deja el seto con buen color de cara al invierno.
- Boj. Cuidado aquí. Con la oruga del boj extendida por la Comunidad de Madrid, antes de cortar hay que mirar el interior del seto. Cortar un boj infestado y dejar los restos en la parcela reparte el problema por todo el jardín.
- Pitosporo y durillo. Corte moderado. Si se cortan muy tarde, el brote nuevo que empujan en octubre se quema con las primeras heladas.
La forma del seto importa más de lo que parece
Un seto bien cortado no tiene los lados verticales. Tiene que ser más ancho por abajo que por arriba, con una inclinación ligera, lo que se llama corte en trapecio. La razón es simple: si la parte alta sobresale, hace sombra sobre la baja, y la base se queda sin luz y se pela. Ese seto verde arriba y con las patas peladas que se ve en tantas parcelas casi siempre viene de años de corte recto.
Corregirlo no es inmediato. Hay que rebajar el ancho de la parte superior durante un par de temporadas hasta devolverle el perfil, y dejar que la base recupere luz. En arizónicas, además, hay que hacerlo con pies de plomo por lo que decíamos del rebrote.
La altura es la otra decisión que se toma en septiembre. Un seto que pasa de los dos metros y medio deja de poder mantenerse desde el suelo con seguridad, y ahí ya entramos en trabajo de poda en altura, con plataforma o con técnicas de trepa. Muchas de las caídas de escalera que acaban en urgencias vienen justo de aquí, de intentar rematar el metro que falta subido a algo que no toca.
Lo que aparece cuando abres un seto por dentro
Cortar es también la ocasión de mirar. Un seto denso es un refugio perfecto, y en septiembre es habitual encontrar cosas dentro.
Aparecen nidos de avispas, con bastante frecuencia en arizónicas y en laurel, y en septiembre están en su momento de mayor población. Si se localiza uno, el trabajo se para y se retira antes de seguir. Aparecen también focos de cochinilla y de araña roja en la cara sur del seto, que es la que ha pasado peor el verano, y se detectan por un punteado amarillento en la hoja.
En las parcelas con pinos cerca, septiembre y octubre son además la ventana de tratamiento de la procesionaria del pino. Los bolsones que todo el mundo ve colgando en enero se evitan tratando ahora, no cuando ya están formados. Es un trabajo que conviene encajar en la misma visita, porque después de octubre el tratamiento preventivo pierde eficacia y toca esperar a retirar los nidos a mano en pleno invierno.
Distancias con el vecino y permisos: lo que conviene saber
Los setos de linde dan más discusiones vecinales que cualquier otra planta del jardín. El marco general lo fija el artículo 591 del Código Civil, que remite primero a las ordenanzas o la costumbre del lugar y, a falta de ellas, fija dos metros desde la línea divisoria para árboles altos y cincuenta centímetros para arbustos y árboles bajos. Un seto entra en esta segunda categoría.
La poda de un seto o de un árbol dentro de una parcela privada no necesita licencia. La tala de un ejemplar, en cambio, sí: Las Rozas de Madrid cuenta con ordenanza de protección del arbolado y la retirada de un árbol en suelo privado requiere solicitarlo al Ayuntamiento, con informe técnico que justifique el motivo. El plazo de resolución ronda los dos meses, así que no es algo que se improvise. Si en el mismo trabajo hay que quitar un árbol además de cortar el seto, conviene iniciar el trámite con margen.
Sobre el arbolado de calle y de zonas verdes públicas no se interviene por cuenta propia en ningún caso, aunque las ramas invadan la parcela. Ahí la vía es avisar al Ayuntamiento.
Cómo trabajamos los setos en Las Rozas
Nuestro servicio de poda de setos en Las Rozas y municipios de alrededor incluye el corte, el perfilado y la retirada completa de los restos, que es la parte que más molesta cuando uno lo hace por su cuenta. Un seto de veinte metros lineales genera un volumen de ramón que no cabe en el contenedor de casa ni en el punto limpio en una sola visita.
Antes de cortar valoramos el estado del seto, la especie y hasta dónde se puede entrar sin dejar marca, sobre todo en coníferas. Si el seto viene muy crecido, planteamos la recuperación por fases y lo decimos desde el principio, porque prometer que un seto de arizónicas baja un metro y sigue verde sería mentir.
Si tienes setos que llevan todo el verano sin tocar, este es el mes. Escríbenos o llámanos al 633 02 31 11 y pasamos a verlo sin compromiso.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el mejor mes para cortar los setos en Las Rozas?
Septiembre y la primera mitad de octubre. La planta todavía cicatriza bien y el corte aguanta hasta la primavera. A partir de noviembre, con las heladas de la zona, los extremos cortados tienden a secarse hacia dentro.
¿Se puede bajar de golpe un seto de arizónicas que ha crecido demasiado?
No sin consecuencias. La arizónica no rebrota de la madera vieja, así que todo lo que se corte por debajo de la zona verde se queda marrón de forma permanente. La rebaja se hace por fases a lo largo de varias temporadas, o se sustituye el tramo.
¿Hace falta permiso del Ayuntamiento para podar un seto en mi parcela?
Para podar un seto o un árbol en parcela privada, no. Para talar un árbol sí se necesita licencia municipal en Las Rozas, incluso estando en suelo privado, y el trámite lleva unos dos meses.
¿A qué distancia del vecino puedo plantar un seto?
El artículo 591 del Código Civil fija cincuenta centímetros desde la línea divisoria para arbustos y árboles bajos, que es donde entra un seto, siempre que no haya ordenanza municipal o costumbre local que diga otra cosa.
¿Os lleváis los restos del corte?
Sí. El precio del trabajo incluye la retirada y la gestión de los restos vegetales. También podemos triturarlos en la propia parcela si el cliente quiere aprovechar el material como acolchado.
¿Trabajáis fuera de Las Rozas?
Sí, cubrimos toda la Comunidad de Madrid, con más presencia en el noroeste: Majadahonda, Pozuelo de Alarcón, Torrelodones, Galapagar y alrededores.