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10 errores comunes que debes evitar al podar árboles

Por Poda de Árboles Las Rozas · Actualizado el

Podador subido a un pino con arnés

Un árbol mal podado puede tardar años en recuperarse, y algunos cortes no tienen vuelta atrás. Estos son los diez errores que más vemos en jardines y parcelas del noroeste de Madrid, y cómo evitarlos.

1. Podar en la época equivocada

Cada árbol tiene su momento. Los de hoja caduca se podan en invierno, en reposo, entre noviembre y febrero. Las coníferas y los perennes, a finales de invierno. Podar un árbol en pleno brote de primavera le quita la energía que acaba de gastar en sacar hojas, y hacerlo con heladas fuertes deja los cortes expuestos al frío. En verano solo se quitan ramas secas o peligrosas.

2. Podar sin un objetivo claro

Antes de cortar hay que saber para qué: quitar madera muerta, bajar la altura, dar luz al jardín, separar ramas de la fachada. Sin objetivo se acaba cortando "un poco de todo" y el árbol pierde su estructura sin resolver el problema que había.

3. Quitar demasiada copa de una vez

La poda excesiva, o poda drástica, es el error más común. Como referencia, el Estándar Europeo de Poda pone como tope el 20 % del follaje en la mayoría de podas. Más que eso debilita el árbol, lo deja expuesto a plagas y enfermedades y provoca un rebrote descontrolado. Si hay que reducir mucho, se reparte en varios años.

4. Desmochar

Cortar todas las ramas principales a la misma altura, dejando muñones, es la forma más rápida de estropear un árbol. Rebrota con decenas de ramas finas mal sujetas que, con los años, se parten con el viento o la nieve. Para bajar la altura se hace una poda de reducción: se corta cada rama sobre una lateral que tome el relevo.

5. Cortar a ras del tronco o dejar un muñón

Cada rama tiene en su base un engrosamiento, el cuello de la rama, desde el que el árbol cierra la herida. Si se corta a ras del tronco, se destruye esa zona y la herida no cierra bien. Si se deja un muñón largo, se seca y se pudre. El corte correcto va justo por fuera del cuello.

6. Cortar las ramas gruesas de un solo corte

Una rama pesada cortada de una vez se vence antes de terminar el corte y arranca una tira de corteza del tronco. Las ramas gruesas se cortan en tres pasos: un corte por debajo, otro por arriba un poco más afuera para que caiga el peso, y el corte final limpio junto al cuello.

7. Usar herramientas sin afilar o sin desinfectar

Una herramienta sin filo desgarra en lugar de cortar, y una herramienta sucia lleva hongos y bacterias de un árbol a otro. Las tijeras, los serruchos de poda y las sierras de pértiga tienen que estar afiladas y desinfectarse al pasar de un árbol a otro, sobre todo si alguno está enfermo.

8. Tapar todos los cortes con pasta cicatrizante

Durante años se recomendó pintar cada corte. Hoy se sabe que, en cortes bien hechos y de tamaño normal, no suele hacer falta: el árbol se defiende solo desde el cuello de la rama, y una capa mal aplicada puede guardar humedad debajo. Lo que protege al árbol es cortar en el sitio correcto y con herramienta limpia.

9. Cortar las coníferas hasta la madera vieja

Arizónicas, cipreses y tuyas no rebrotan de la madera vieja. Si se corta por debajo de la parte verde, ese hueco queda marrón para siempre. En estas especies los cortes tienen que ser ligeros y frecuentes. Lo contamos con detalle en poda de setos y arizónicas en septiembre.

10. Subirse al árbol o a la escalera sin equipo

Muchos accidentes de jardín vienen de intentar rematar el último metro subido a una escalera, con una mano en la herramienta. Y cerca de cables eléctricos el riesgo se multiplica. Por encima de la altura a la que se trabaja con los pies en el suelo, la poda se hace con arnés, cuerdas de seguridad y equipo de protección, o con plataforma. Es el trabajo de la poda en altura.

Por qué merece la pena podar con regularidad

Una poda de mantenimiento cada dos o tres años quita la madera muerta antes de que caiga, mejora la entrada de luz y aire en la copa y permite revisar el árbol de cerca: hongos, grietas, plagas o ramas que se cruzan se detectan a tiempo. En los frutales, además, la poda regular renueva la madera que da fruto. Un árbol que se poda poco y bien casi nunca necesita una poda drástica.

Si no lo tienes claro, pregunta antes de cortar

Un corte se hace en un minuto y se nota durante años. Si tienes dudas sobre cómo podar un árbol concreto, mándanos una foto por WhatsApp al 633 02 31 11 y te decimos qué haríamos.

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Dudas habituales

Preguntas frecuentes

¿Cuánto se le puede quitar a un árbol en una poda?

El Estándar Europeo de Poda, que traduce la Asociación Española de Arboricultura, pone como tope el 20 % del follaje en la mayoría de podas. Si hay que reducir más, se reparte en varios años.

¿Hay que poner pasta cicatrizante después de podar?

En cortes bien hechos y de tamaño normal no suele hacer falta: el árbol cierra la herida por sí mismo desde el cuello de la rama. Lo importante es cortar en el sitio correcto y con la herramienta limpia.

¿Qué es desmochar un árbol?

Cortar todas las ramas principales a la misma altura, dejando muñones. El árbol rebrota con muchas ramas finas y mal sujetas, se debilita y se llena de pudriciones. Para bajar la altura se hace una poda de reducción, cortando sobre ramas laterales.

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